storytelling principal

Antes de empezar, si hay alguien en la sala al que no le gusten las buenas historias, que hable ahora o calle para siempre ¿Nadie? Lógico, porque a todo el mundo le encanta que le hablen de cosas interesantes; cosas que le lleven a los mejores espacios de su memoria y que despierten emociones y sentimientos de todo tipo ¿verdad? Pues, a grandes rasgos, esto es el storytelling, o el arte de contar historias.

El arte de contar historias… con arte

Estrictamente, storytelling podría definirse como una técnica de marketing -concretamente, de marketing de contenidos– que consiste en contar historias. Sin embargo, cualquier especialista del sector amplía esta definición y menciona un elemento clave: hay que narrar esa historia de tal forma que sea capaz de conectar intensamente con las emociones del cliente o usuario potencial para acabar creando un cierto vínculo.

storytelling redacción

Es decir, hay que impactarle, llegar a su corazón y conseguir que se identifique con los personajes que se muestran, que piense en ellos, que le recuerden vivencias propias o ajenas o le permitan soñar, que le dejen poso.

Porque solo así se podrán llegar a cumplir los objetivos que se hayan planteado previamente -estos pueden ir desde dar a conocer una nueva marca hasta la venta de cualquier producto, pasando por informar de algún cambio empresarial o fidelizar al cliente mejorando su confianza en la firma-.

Trucos para desarrollar tu storytelling: Cómo contar tu historia

“¿Y eso cómo se hace?” Objetivamente, todos sabemos contar historias. Pero, sin lugar a dudas, algunas personas saben hacerlo mejor que otras. Por tanto, y al igual que ocurre con otras cuestiones relacionadas con la comunicación, el marketing o el diseño gráfico, la máxima que siempre conviene tener en cuenta es la de contactar con un profesional para que desarrolle una estrategia de storytelling que sea realmente efectiva.

storytelling ordenador

Dicho esto, existen una serie de trucos o claves importantes que no hay que perder de vista para que el storytelling cumpla con los objetivos que se han planteado:

  • Tener algo que contar: Antes de adentrarse en la forma, es imprescindible tener el fondo. Es decir, hay que fijar el objetivo que se quiere conseguir y asegurarse de que se tiene que contar algo interesante para conseguirlo.
  • Identificar y conocer a la audiencia: Como en cualquier acción, el primer paso es definir a quién nos queremos dirigir con una estrategia de storytelling. Si tienes un restaurante, se tiende a pensar que tu público objetivo serán tus clientes -actuales o potenciales-, pero también pueden ser tus trabajadores, a los que quieres motivar con alguna idea para que se sientan más cómodos desarrollando su labor.
  • Incluir los valores que identifican a la marca y se quieren transmitir: Es fundamental determinar los valores que se busca resaltar con el storytelling para elaborar la narración en torno a ellos. El mensaje no puede ser el mismo para una empresa de entretenimiento que quiera fidelizar a sus clientes empleando el humor, que una firma de seguros que apueste fuerte por la seguridad y la confianza.
  • Definir claramente el formato y el lenguaje: Aunque el medio audiovisual suele ser el que causa mayor impacto, una campaña narrada, unas buenas imágenes o, incluso, algunas ideas creativas, como el desarrollo de un cómic, pueden llegar a ser más efectivas. Todo depende, entre otras cuestiones, del sector de la empresa que lo desarrolle, el tipo de público al que se dirija y el objetivo final que se desee conseguir con el mensaje. Así, por ejemplo, cada vez son más las empresas inmobiliarias que, a través de sus fotos y aplicando nuevas técnicas de decoración, conforman un storytelling único para conseguir que los futuros compradores lleguen a verse, casi literalmente, viviendo en su nuevo hogar.

Buenos ejemplos de storytelling

La evidencia es la madre de la ciencia -a veces hay que reinventar hasta los dichos populares- y, probablemente, la mejor forma de entender a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de un buen storytelling es poner algunos ejemplos.

En todos ellos se observa, de una u otra forma:

  • La coherencia del relato a través de su hilo conductor: con un principio, un desarrollo y un final. Además, incorporan un elemento sorpresa o impactante que suele aparecer en el desenlace y que funciona como la imagen estrella del relato e, incluso, como una moraleja.
  • Las bases sobre las que se asienta: además de motivar y generar emociones, a lo largo de los storytellings se va descubriendo su razón de ser, hacia dónde nos quieren llevar y el motivo final por el que han sido creados.
  • Los protagonistas indiscutibles: suelen ser “héroes”, “villanos” y “escuderos”; entendiendo a los primeros como la figura con la que identificarse, a los segundos como el contrapunto y a los últimos como los compañeros de equipo y andanzas del “héroe”.
  • El espacio conocido o por conocer: El entorno en el que se desarrolla la historia no tiene que ser, necesariamente, un espacio físico palpable y real -en función del formato, también pueden crearse entornos ficticios-, pero la familiaridad de los escenarios favorece esa sensación de vinculación directa con la narración -y, en consecuencia, con la marca-.

Los turrones El Almendro llevan practicando el storytelling desde antes de que fuésemos conscientes de su existencia. Porque, ¿quién, en algún momento de su vida, no se ha identificado con ese joven que vuelve al hogar por Navidad? ¿Y con los padres que esperan impacientes su regreso? ¿Y con los amigos que conviven con él los días previos? No cabe duda de que lo tiene todo para emocionar: relaciones paterno-filiales, sensación de grupo, luces navideñas, aroma a canela y almendras… Y todo le llega a un cliente que, gracias al jingle y al mensaje que se repite año tras año, no duda en identificar su mejor historia con la marca.  

El café Marcilla busca transmitir también la importancia de las relaciones familiares en la vida. En este caso no es el hijo el que vuelve a casa por una fecha señalada, sino que son los padres los que se mudan, y no porque quieran beber café como el de casa en el extranjero, sino porque acaban de tener un nieto y no quieren perderse la experiencia. ¿La clave? El storyteller cuenta una historia aparentemente cotidiana con la sorpresa final del bebé y, por supuesto, con el café como elemento imprescindible para no olvidarse de las raíces, los aromas y el calor del hogar. Completamente irresistible.

Verano, playas abarrotadas de gente y ni un solo sitio para plantar la sombrilla. Pero con un buen jamón se consigue lo imposible. Este es solo un ejemplo de la campaña publicitaria con la que Navidul está llegando a todo el mundo. Una campaña completamente basada en storytelling informales y simpáticos que despiertan en el comprador potencial un sentimiento ganador y, a la vez, buenrollista.

“¿Como contamos la historia de nuestras lavadoras? ¡Ya está! Vamos a buscar a uno de nuestros trabajadores ya jubilados y que nos cuente”. Y así, Balay, ha dejado de ser una marca de electrodomésticos fríos y sin personalidad para convertirse en una firma que se preocupa por quienes atornillan los tambores y, por supuesto, por sus clientes -que, de paso, se identifican completamente con Luis y sus compañeros -. La perfecta combinación de nostalgia, vitalidad, futuro, familia, amigos y trabajo que provoca las mismas ganas de comprar una lavadora que de trabajar con ellos.

Storytelling oreo

Aunque parezca difícil desarrollar un storytelling con un solo elemento, lo importante es tener clara la idea que se quiere transmitir. Y, en muchas ocasiones, una sola fotografía puede contar toda una historia. Este es el caso de la marca de galletas Oreo, que narró sus 100 años de historia con una sola imagen: la de Lisa T, que nació el mismo año de su salida al mercado. Imposible no emocionarse con esta entrañable abuelita, que está estupenda y sigue comiendo Oreos.

Y a ti, ¿qué historia te gustaría contarle al mundo? ¿Nos dejas ayudarte a darle forma y a que se convierta en inolvidable?

2018-11-05T00:43:54+00:00

Deja tu comentario